3-6-14  |  Testimonios

La historia de Frendel, sobresaliente a la educación de calidad infantil

POR: Elena Aldecoa

 

Cuando conocimos a Frendel, estaba muy entretenida trabajando en un dibujo de una flor y nos señaló con orgullo donde había escrito su nombre. Frendel nos contó qué era lo que más le gustaba del preescolar: confesó que la lectura de cuentos (sobre todo el de “Caperucita Roja”), cantar canciones y jugar con sus amigos en las colchonetas de colores.

 

La historia de Frendel puede sonar típica de cualquier niño en edad preescolar, pero su mundo está muy lejos de ser típico. Cada día, Frendel y sus compañeros (entre dos y seis) emprenden a pie su camino al preescolar apoyado por Fabretto, un camino estrecho y de tierra, casi intransitable durante el invierno. La estructura de este pequeño preescolar se esconde en las montañas de Las Sabanas, una de las regiones más pobres de Nicaragua.

 

 

La mayoría de los niños que viven en zonas rurales de Nicaragua no tienen acceso a educación preescolar, y si tienen la oportunidad de asistir, los maestros imparten sus clases con el método tradicional, donde los niños copian en sus cuadernos lo que el profesor escribe en la pizarra. Sin embargo, los maestros de preescolar de Fabretto están formados en la metodología Montessori, que beneficia a Frendel y a más de 1.800 niños en edad temprana de comunidades rurales del norte del país.  Estos maestros son facilitadores, promueven actividades apropiadas para su edad que estimulan el desarrollo de la primera infancia. Además aprenden lenguaje y comunicación, matemáticas, y desarrollan habilidades para la vida desde una perspectiva práctica, donde los mismos niños investigan y solucionan sus propios problemas.

 

La filosofía Montessori permite a los niños trabajar a su propio ritmo y explorar de forma independiente. Reconociendo el potencial de Frendel  y su compañera de clase, Francelly, el maestro prepara nuevos ejercicios con ellas, para que sigan desarrollando más conocimientos y habilidades. Bajo su dirección, las chicas han aprendido a sumar, contar, reconocer las letras, pronunciar las palabras, e incluso contar hasta diez en inglés. La madre de Frendel comentó que su hija siempre ha disfrutado de todo lo que le enseñan en el preescolar y se entusiasma con su padre, practicando lo aprendido cuando llega a la casa.

 

 

Frendel también se ha beneficiado de los programas de nutrición de Fabretto en Las Sabanas, donde la desnutrición crónica afecta a más de la mitad de los niños. Cada día, padres y madres voluntarios preparan los almuerzos en el centro de Fabretto y los llevan por caminos empedrados  hasta el preescolar.  Los almuerzos escolares diarios, han ayudado a Frendel a lograr una altura y un peso adecuado para su edad.

 

Cuando nos fuimos, el maestro orientó a todos los niños a dedicarnos una canción. “Cabeza, hombros, rodillas y dedos de los pies”, con Frendel como líder. Ella aspira a seguir creciendo, para unirse a los “niños grandes” en las clases reforzamiento educativo de Fabretto. Con una educación de calidad, estamos seguros de que Frendel sobresaldrá en su primer grado y más allá.

 

Ayuda a más niños como Frendel a tener acceso a educación de calidad. Únete Fabretto y llévales al cole! 

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