4-12-14  |  Apadrinamiento

Raquel siempre tendrá a alguien

POR: Gemma Campos

“Raquel es demasiado joven para estar pensando en qué le va a pasar cuando muera su bisabuela”.

-Gemma, voluntaria y madrina de Raquel

 

Raquel con su bisabuela en Cusmapa

 

Siempre he tenido la suerte de andar por caminos llanos, fáciles, arropada por mis seres queridos. En cambio, el camino hasta la comunidad de Ángel-2 es sinuoso, estrecho y empinado, de difícil recorrido. Mi camino y el de Raquel, tan diferentes, se cruzaron aquel día, para cogernos de la mano y seguir caminando juntas.

 

Raquel tiene 6 años y sabe escribir y deletrear con mucha facilidad todo el abecedario. Cuenta rápidamente hasta 10 y me dice que lo que más le gusta es dibujar, pintar y cantar. ¡Es tan aplicada! Estoy segura que en gran parte su entusiasmo por la escuela es debido a que su maestra, Margarita, usa la metodología Montessori para animar a sus estudantes con lecciones que involucran juegos en vez de memorización por repetición.

 

 

Raquel orgullosamente deletrea todo el abecedario

 

Cuando llego a la escuela, la clase ya ha empezado y pronto llega la hora de los juegos infantiles. La mañana con ellos se pasa volando y a la hora del almuerzo acompaño a Raquel a su casa, para conocer a su familia.

 

Raquel vive con su bisabuela, Ángela, porque su madre la abandonó cuando tenía 2 años para irse a trabajar a Managua. Cuando llego, Ángela está recogiendo mazorcas de maíz, porque sospecha que algún animal está comiéndose su humilde cosecha. Es una señora mayor, que trabaja cuidando su cultivo de café, maiz, y sus gallinas. Como muchas familias en la región Norte de Nicaragua, ésta pequeña familia sin duda vive por menos de 2 euros al día. 

 

 

Angela, bisabuela de Raquel

 

Angela me ofrece una silla, y me empieza a contar su historia. Me dice que sus hijos, que van mucho por Managua, dicen que nunca vieron a la mamá de Raquel por allí. El padre de la niña llama de vez en cuando para preguntar como está, pero no se encarga de cuidarla. Ángela y Raquel se tienen solo la una a la otra.

 

De camino de vuelta a la escuela con Raquel, feliz de que haya conocido a su bisabuela, me dice: “Mi mama es mayor, cuando muera, ¿Me quedaré sola?” La realidad es evidente, pero parece más dura si se escucha de la voz de una niña. Así que en ese momento, sin pensarlo dos veces, tomé una decisión, a mi vuelta a España apadrinaría a Raquel. Y le dije: “Siempre tendrás a alguien”.

 

Para seguir el ejemplo de Gemma y apoyar a niños en Nicaragua, haz un donativo hoy!

 

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