21-1-15  |  Voluntariado

“La vida marca el camino” Beth Knobbe, voluntaria de Fabretto

POR: Elena Aldecoa

“La vida marca el camino”. Con esta frase, nuestro guía describe perfectamente nuestra estancia de 9 días en Nicaragua. Existe una especie de planta en Nicaragua que vive y crece en la oscuridad de las cuevas. Los biólogos asocian la vida de esta especie a los murciélagos que viven allí. Hace siglos, estos animales a través de sus excrementos depositaban estas semillas dentro de las cuevas. De esta manera, esta planta ha sobrevivido sin la luz del sol. De alguna manera “La vida marca el camino”.

 

De hecho, la vida me marcó el camino hasta las altas montañas del pequeño pueblo de San José de Cusmapa. El pasado diciembre realicé mi décimo viaje a Nicaragua. Estoy impresionada como año tras año veo progreso y mejoras en la carretera que nos lleva hasta allí.

 

 

¡Ya está casi todo el camino pavimentado! Cada año nos toma más de 2 horas de camino hacer 25 kilómetros, un viaje lento e incómodo sentados en la parte de atrás de una camioneta. Este año observé que,  junto a la vía principal, hay unas cuantas calles y también carreteras secundarias que conducen a las comunidades rurales, que han sido pavimentadas. Sólo puedo imaginarme la oportunidad que suponen estas mejoras para el comercio y la educación de Cusmapa. Ahora la gente puede viajar más fácil y rápidamente. Poco a poco, ladrillo a ladrillo se marca el camino.

 

Nuestra semana comenzó un domingo, fuimos a misa con la comunidad y dimos un paseo por Cusmapa, mientras nos contaban la historia del Padre Fabretto. Muchas de las familias que viven hoy en este pueblo son los hijos y nietos de los “niños” que fueron criados por el Padre Fabretto. Nuestro trabajo con Fabretto es parte de la misión del gran legado que dejó el padre en esta comunidad.

 

Pasamos toda la semana trabajando en un proyecto en el centro de Fabretto de Cusmapa. Para dormir, nos alojamos en la casa de los voluntarios de Fabretto. Doña Nora nos deleitó con su deliciosa comida, mientras que los ingenieros del proyecto, Javier y Félix nos dirigían en la obra. Hemos pavimentado una acera, aprendimos mucho sobre la producción de café y visitamos la cooperativa de canastas, disfrutamos jugando con los niños y también hemos hecho muchos nuevos amigos. Es evidente que el trabajo en equipo con personas como Nora, Javier, Felix, maestros y personal de Fabretto, a pesar de los recursos limitados… marca el camino.

 

 

Lo que más me impactó en esta semana fue reencontrarme con Cesar e Izamar -dos estudiantes que conocí el año pasado en las clases de Inglés. Durante este año, hemos mantenido el contacto a través de Facebook (sí, tienen Facebook!), y  fue emocionante volverlos a ver en persona. Cesar, Iza y sus amigos de la iglesia querían hacer una fiesta de Navidad para los niños del pueblo, pero necesitaban un poco de ayuda. Habíamos estado intercambiando mensajes acerca de este evento durante algunas semanas, me quedé muy impresionada con su iniciativa y dedicación. Tal vez lo que más me sorprendió fue que este grupo de adolescentes mencionó que había muchos niños de comunidades más remotas que Cusmapa, que merecían celebrar la Navidad.

 

Lo más importante que podemos hacer es inspirar y apoyar a estos jóvenes, que son la próxima generación de líderes. Así que con la ayuda de Kimberly Scott, un voluntario local del Cuerpo de Paz, Cesar e Iza escribieron un plan de proyecto y trabajaron un presupuesto. Gracias a la generosidad de nuestros donantes, el 23 de diciembre, el grupo de jóvenes Divino Niño Jesús organizó una fiesta de Navidad para todos los niños en la comunidad de El Rodeo. “La vida marca el camino”.

 

 

Durante toda la semana, tuve la oportunidad de hablar con nuestros amigos de Fabretto sobre la posibilidad de pasar un periodo de tiempo más largo en Nicaragua – tal vez por unas semanas o unos meses -. Me dieron algunas ideas en las que podía colaborar y estoy muy emocionada con regresar pronto. En Enero comenzaré a dar clases de español y empezaré a planificar mi próximo viaje. “La vida me marca el camino”.

 

Nuestra última noche en Nicaragua, fuimos a misa a la catedral central de Managua. Era la semana antes de Navidad. En el evangelio se leyó la historia del ángel Gabriel, quien se aparece a María y anuncia que dará a luz un hijo. María se pregunta: “¿Cómo puede ser esto?” Mi español no es muy bueno, pero pude entender fuerte y claro que: “Nada es imposible para Dios; nada es imposible para Dios!” Sin duda, la Navidad es el camino del Evangelio de proclamar …que  “La vida marca el camino”.

 

 

 

Estoy segura de que el Padre Fabretto creía y vivía por este lema: “Nada es imposible para Dios!” Lo que comenzó en un pequeño hogar para niños en las remotas montañas de Nicaragua, se ha multiplicado en cinco centros educativos, la obra se ha expandido de manera inimaginable. Veinticinco años después de su muerte, La Familia Padre Fabretto continúa su legado mediante la educación, la nutrición, la salud, la formación profesional, el apoyo a las cooperativas locales de negocios, y mucho más!

 

 El pueblo de Nicaragua ha sufrido mucho durante años, incluyendo el hambre, la pobreza, los desastres naturales y la guerra civil. Sin embargo, al igual que las pequeñas plantas de la cueva, La Familia Padre Fabretto ha sobrevivido y prosperado, incluso en la oscuridad… “La vida marca el camino”.
 

 

Bet Knobbe es voluntaria de Fabretto desde 2003. Participa en el programa de apadrinamiento, lidera y organiza viajes de grupos de jóvenes misioneros de Sheil Catholic Center and Old St. Patrick’s Church a Nicaragua. Puedes ver sus fotos de Nicaragua y leer otras reflexiones en su blog: www.bethknobbe.com.

 

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