9-3-15  |  Voluntariado

“Nuestras vidas nunca serán las mismas” – estudiantes de La Lumiere en Nicaragua

POR: Elena Aldecoa

Este artículo fue escrito por estudiantes de la escuela de secundaria La Lumiere (Indiana, Estados Unidos). Estos jóvenes, vinieron a apoyar con la construcción de un garaje en el centro de Fabretto y a vivir una experiencia única durante la primera semana de marzo.

 

Yo creo que ninguno de nosotros éramos conscientes de donde nos metíamos cuando nos subimos al avión con destino Nicaragua. Sólo unos pocos de nosotros habíamos sido testigos de la pobreza que existe en otros países, la mayoría lo han visto por los medios de comunicación, y realmente distorsionan nuestra visión y la situación de cómo la gente vive realmente. Estar en Nicaragua nos ha enseñado unas cosas increíbles, no sólo hemos conocido a personas maravillosas en San José de Cusmapa, sino también a nosotros mismos, como seres humanos.

 

Estudiantes de la Lumiere trabajando en el garaje del centro de Fabretto en Cusmapa

 

Cuando tomamos nuestro primer vuelo en Chicago, la temperatura exterior era de -21ºC. Cuando llegamos a Managua, lo primero que sentimos fue un calor tremendo, ¡la temperatura había subido 46 grados! Los dos primeros días los pasamos haciendo turismo y conociendo la cultura del país, su cocina, sus paisajes y sus coloridos mercados.

 

Al día siguiente, nos embarcamos con nuestro autobús durante 6 horas de viaje, hasta llegar a las altas montañas de Cusmapa donde nos estaba esperando Doña Nora,  quien nos ha cocinado el desayuno y la cena a todo el grupo durante toda la semana. Estábamos emocionados de conocer a los niños de Fabretto y comenzar con el trabajo de nuestro proyecto de servicio. Nuestro grupo recorrió el pueblo y conversó con vecinos y lugareños, quienes les explicaron su trabajo e historia de este lugar; muchos habían conocido al padre y vivían en Cusmapa desde entonces.

 

Niños jugando en los patios de la casa

 

Los estudiantes de nuestro grupo trabajaron con entusiasmo el proyecto, cavando zanjas profundas, limpiando las áreas contaminadas con hachas y palas, cortando cables, muchas de éstas, fueron tareas difíciles. Cuando alguien se cansaba, se iba a jugar con los niños. Mi primera experiencia con los niños fue cuando una niña de unos diez años corrió hacia mí y me dio un gran abrazo. Todavía no he visto a niño de aquí sin sonreír. En una reunión nocturna con el grupo, cuando todos estábamos con dolores musculares, quemaduras del sol nos preguntamos qué  ¿Cómo es posible ser tan feliz cuando vives en la pobreza?

 

Desde aquella primera noche, he sido testigo del cambio y crecimiento de cada miembro de nuestro grupo, incluso de los líderes. No sólo hemos crecido juntos, estando más cerca unos de otros, sino que todos los hombres y mujeres con los que hemos trabajado han contribuido para mejorar su país, este pueblo  y el futuro de su gente. Cada uno reconoce lo difícil que ha sido cuando se te acercaban los niños a decirte “Regalame”. A veces las gafas de sol que tenías en la cabeza, otras los zapatos o las pulseras que llevábamos en el brazo. Nos sentimos muy contentos con el trabajo realizado en la construcción de un garaje en el centro de Fabretto, nuestra recompensa es saber que hemos ayudado a esta organización a trabajar por el bien común. En este mismo sentido, deseamos que los estudiantes puedan tener un futuro mejor gracias a los programas de secundaria rural de Fabretto. Estoy seguro de que ya hemos cambiado la vida. Por ejemplo, hoy que estábamos cortando unos cables muy gruesos y con mucha dificultad, un niño de no más de 6 años se nos acercó para prestarnos ayuda. Ahí está el cambio.

 

 

Centro de Fabretto en Cusmapa

 

 

Esperábamos cambiar vidas, era uno de nuestros objetivos cuando viajamos más de 3.000 kilómetros a un país completamente desconocido. Nos cubrimos de lodo, jugamos y corrimos con los niños. Hemos aprendido lo que significa ser feliz de verdad, no importa vivir bajo un techo de chapa, con una chimenea de piedra y con un $1 al día. Nuestras vidas nunca serán las mismas, ahora queremos transmitir este espíritu a nuestras familias, amigos y comunidades en Estados Unidos y en todo el mundo.

 

¡Gracias, La Lumiere! Si deseas obtener más información sobre el voluntariado en Nicaragua, por favor visita nuestra página de Voluntariado.

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