17-11-17  |  Historias de Éxito

Petrona, heroína y pionera de la educación en su comunidad

POR: Elena Aldecoa

 

Un camino pedregoso de difícil acceso, escondido  en las montañas del norte de Nicaragua,  te lleva hasta el único preescolar comunitario de El Espinito. Esta escuela no es como cualquier otra, tampoco lo es su maestra, Petrona, quien de manera voluntaria enseña a leer, escribir y contar a los niños de su comunidad.

 

El preescolar comunitario es también la humilde vivienda de uno de los padres de familia, construida a base de adobe, piedras y madera. Al igual que otros hogares de la zona rural, el acceso a agua potable y electricidad es limitado. Sobre el piso de tierra y en el centro del salón, se ubica una mesa con 10 sillitas para 10 pequeños estudiantes, quienes cada día reciben cariño y atención de su maestra ejemplar, Petrona.

Petrona tiene 47 años, es madre de 8 hijos y ha sido maestra de casi todos los jóvenes de su comunidad. Su enorme vocación le ha motivado a dar clase durante 16 años de manera informal, sin esperar nada a cambio. “Sólo  cuando uno ama de verdad a los niños y la comunidad, se entiende el porqué de tantos años enseñando en este lugar,” confiesa. Su sacrificio ha sido reconocido por el Ministerio de Educación y Fabretto. Petrona afirma que el apoyo que recibe de Fabretto a través de formación le entusiasman a seguir enseñando. Todos los días implementa las nuevas metodologías educativas con los más pequeños y ya ha visto cambios positivos.

La maestra aún recuerda como si fuera ayer cuando Fabretto llegó a su escuelita para hacer entrega de una caja repleta de  piezas de Lego. La donación fue acompañada de formación sobre su uso para facilitar la enseñanza en el aula. “Estos niños no conocían lo que era un juguete, por eso nos sentimos muy emocionados cuando nos dieron los Legos. Ahora, lo que más les gusta hacer es construir con las piezas para aprender a reconocer colores, y hasta aprender matemáticas.”

Además de la formación que Fabretto ofrece a Petrona, sus alumnos también reciben una merienda diaria, incluyendo un vaso  de cereal fortificado con vitaminas y minerales. Para muchos de ellos, ésta es la única comida completa y nutritiva  del día. Para los padres de familia, el alimento que sus hijos reciben es una razón más para enviarles todos los días a la escuela. Cuando un niño está bien alimentado tiene la disposición de aprender más y mejor. En El Espinito y otras comunidades rurales de la zona, se concentran los índices de desnutrición más altos del país. Es por ello, que el apoyo que brinda Fabretto con la alimentación hace la diferencia en el desarrollo de estos niños, mejorando notablemente la asistencia y el rendimiento escolar.

A pesar de haber logrado bachillerarse y posteriormente obtener una titulación en educación técnica, para Petrona, el camino hasta aquí no ha sido fácil. Todavía recuerda cuando tuvo que suspender sus estudios de educación secundaria para ayudar a su familia en las labores del campo; además, se casó y tuvo hijos desde temprana edad. Pero Petrona siempre soñó en convertirse en maestra, por eso, durante su quinto embarazo, al enterarse que habían abierto un instituto de secundaria en San José de Cusmapa, no dudó en inscribirse y retomar el estudio después de tantos años. Para asistir a clases, todos los días tenía que levantarse a las dos de la mañana y caminar por más de  tres horas montaña arriba. Su embarazo no fue ningún impedimento, por el contrario, le motivaba la idea de convertirse en ejemplo para sus hijos y la comunidad.

Ya son cerca de dos décadas desde que Petrona comenzó a dar clase  en esta comunidad aislada, y afirma que sin la oportunidad que le da Fabretto para mejorar su formación y el apoyo que reciben sus estudiantes, nada sería posible. En Fabretto, estamos convencidos que es gracias a la determinación de heroínas sin capa como Petrona, que grandes cosas son posibles. Hoy, gracias a su vocación, los niños de El Espinito tienen acceso a educación y un futuro mejor.

Esta Navidad, encuentra la razón para compartir en las historias de los niños de Fabretto. Regala la esperanza de un futuro mejor a través de educación de calidad.

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