23-3-18  |  Prensa

Padre Fabretto: Benefactor de la Niñez, Edificador de Pueblos

POR: Fabretto

Cada año, el 22 de marzo, cientos de peregrinos y visitantes de toda Nicaragua inundan el tranquilo pueblo de San José de Cusmapa, deseando rendir homenaje al Padre Rafael María Fabretto en el aniversario de su muerte. Cuando el Padre Fabretto visitó por primera vez este extraordinario lugar en 1953, quedó asombrado por su belleza natural y su impresionante vista de las montañas, los volcanes y el océano Pacífico. El mismo lugar que hace pocas décadas contaba con apenas unas cuantas viviendas, es ahora un municipio en crecimiento, gracias en gran parte a la visión de progreso del Padre Fabretto. El Padre Fabretto dejó una huella imborrable como fundador y constructor de la ciudad de San José de Cusmapa, al cual él mismo le dio su nombre. El aniversario de su fallecimiento es ahora un día festivo local.

El Padre Fabretto, con la intención de desarrollar el pueblo de San José de Cusmapa, construyó caminos con la ayuda de su tractor, “Bebé”, que se dice que fue donado por el propio John F. Kennedy.

Este año se cumple el 28° aniversario de la muerte del Padre Fabretto y el segundo año desde que se abrió la causa de su beatificación, un proceso formal por el cual se espera que el Padre Fabretto sea nombrado santo por la Iglesia Católica. Como parte de este proceso, la Iglesia Católica requiere una extensa documentación de la vida y las buenas obras del Padre Fabretto. Para aquellos que han sido testigos de las celebraciones que conmemoran la muerte del Padre Fabretto cada año, no cabe duda de que este fue un hombre santo que inspiró no solo a quienes lo conocieron personalmente, sino también a las generaciones de niños y jóvenes que continúan presenciando y beneficiándose su trabajo en Nicaragua. La vigilia celebrada este 21 de marzo incluyó testimonios inspiradores de personas que crecieron junto al Padre Fabretto y que pueden dar fe de su vida virtuosa.

Rodolfo, también conocido como Fito, recuerda cómo el Padre Fabretto vivió una vida de pobreza y desprendimiento de las cosas materiales. Vestía de forma sencilla y, aunque era dueño de muchas cosas, nunca las registraba bajo su propio nombre, sino bajo el nombre de “La Familia Fabretto”. Cuando le preguntaban por qué hacía esto, el Padre Fabretto respondía: “Estas cosas no son mías; son vuestras”. Para personas como Fito, el padre Fabretto fue más que un benefactor: “En él, vi a un padre que se preocupaba por todos nosotros”.

La Fundación Fabretto tiene el gran honor de llevar el nombre de un hombre que demostró una virtud tan heróica y cuyo trabajo continúa impactando a miles de niños, jóvenes y comunidades en toda Nicaragua hasta el día de hoy.

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