29-1-19  |  Historias de Éxito Logros Nuestros Programas Testimonios

“Un bebé estimulado, es un niño que aprende rápido”

POR: Fabretto

Fijar la mirada en objetos en movimientos, gateo, tanteo de diferentes texturas con las palmas de las manos y plantas de los pies; son parte de las diferentes actividades que se promueven en los círculos de estimulación temprana que desarrolla Fundación Fabretto en Somoto.

“Ellos juegan con otros niños, se recrean, cantan, sonríen y, principalmente, aprenden”. Así describe estos espacios de aprendizaje Catalina Pérez Figueroa, abuela de dos niños participantes del proyecto. “Sus padres trabajan y yo paso todo el día con ellos. Antes yo creía que con sólo darles su comidita, lechita y cambiarlos – de pañal- era suficiente. Ahora sé que entre más temprano un niño o bebé sea estimulado, después aprenderá colores, números a agarrar un lápiz más rápido”.

Santa Rosa es el nombre de la comunidad donde vive doña Catalina con la familia de su hijo. Dicha comunidad está dividida en tres sectores, sector escuela, Quinta Willian  y Salamar. No todas las casas tienen acceso a servicios básicos. En la casa de doña Catalia vive ella con su esposo y la familia de su hijo. “Ellos salen a trabajar y yo me quedo con los dos niños. A Jipszis yo la agarré desde los cuatro meses de nacida.”

Los círculos de estimulación temprana en el oratorio de Somoto duran dos horas. Normalmente  asisten más de cuarenta niños y niñas de diferentes comunidades. Poco a poco, las madres y padres de familia se han ido informando y sensibilizando sobre la importancia de la estimulación temprana en sus hijos y cómo estos espacios fortalecen sus capacidades de aprendizaje. “El centro de Fabretto,  para nosotros ha sido de gran ayuda. Yo veo el cambio en mi niña, ella juega con otros niños. Ella pasa feliz y yo tranquila de ver cómo va aprendiendo,” afirma con orgullo doña Catalina.

Cada ejercicio realizado durante las sesiones de estimulación buscan reforzar el área cognitiva, motora gruesa y fina, según la edad del infante. Los niños de brazos o que aún no caminan son los más pequeños, con quienes se trabaja el gateo, el equilibrio. Con los niños más grandecitos y que caminan, se promueve actividades de concentración, música, tanteo o camino con obstáculos. “Jipzis es una gran niña. Nació de cinco meses. Yo le digo mi milagrito, porque su situación era muy delicada. Este centro es nuestra familia. Nosotros estamos muy agradecidos  y esperamos seguir siendo parte de estos espacios”.

El centro Mamá Margarita de Somoto tiene un vínculo especial con la propia historia de Padre Fabretto; fue la primera comunidad donde el Padre creó un hogar de niños, en 1953, sólo tres años después de su llegada a Nicaragua. Golpeado por la difícil situación de los niños de esta comunidad, comenzó a ayudar a los que se encontraban en una situación más vulnerable. Desde 1950 hasta 1990, el hogar consistía en pequeñas y humildes casitas de acogida. En 1990, el año que el Padre fallece, se inaugura el centro de Mamá Margarita, en una parcela de tierra que el Padre Fabretto había dejado para este fin.

“Yo soy brigadista de salud desde hace más de 20 años, pero en estos espacios, ahora he fortalecido más mis conocimientos y los comparto con otras madres. Como madre y abuela me siento orgullosa, mi nieta es comunicativa poquito a poco ella afina su voz, menciona varias palabras. Ahorita en diciembre ella cumple dos años  es una niña sana y feliz.”

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