6-6-19  |  Historias de Éxito

María Adelina, 86 años sonriendo

POR: Diana Corrales

A pesar de haber sufrido la pérdida de un hijo, el secuestro de su esposo durante la guerra, y vivir en la pobreza, María Adelina Poso sigue sonriendo. A los 86 años de edad, es considerada la Matriarca de El Lajero. Hoy, habla con orgullo de sus 60 nietos y 15 bisnietos, muchos de los cuales se benefician de los programas Fabretto.

 

La huída y el regreso a casa

 
Durante la guerra, separada de su esposo y con temor, Maria Adelina huyó de El Lajero con sus 4 hijos. La mujer caminó más de 3 horas cuesta arriba con los niños hasta llegar al pueblo San José de Cusmapa, donde logró resguardarse gracias a la caridad del Padre Rafael María Fabretto. Desde ese momento, la Familia Poso quedaría profundamente enlazada a Fabretto.

“El Padre Fabretto me recibió junto a mis hijos, nos dio alimento y techo. ¡Hasta el día de hoy, aún después de su muerte, el Santo de los pobres sigue intercediendo por mi familia!”

Tres años después, finalmente junto a su esposo, la mujer regresó a El Lajero, donde se encontró con una comunidad fantasma. Al igual que María Adelina, los demás habitantes de El Lajero habían huido, pero solo ella, junto a su esposo e hijos, había logrado regresar. Teniendo toda la zona para escoger, la inteligente mujer decidió establecerse a orillas del río para facilitar la irrigación de sus siembras. Con el pasar del tiempo, a través de la agricultura de subsistencia y con el apoyo del Padre Fabretto, María Adelina logró hacerle frente a las dificultades económicas y proveer a su familia, incluyendo 9 hijos y un esposo con secuelas del secuestro.

La abundancia en medio de la sequía

 
Pero años después, tras la deforestación desmesurada en la zona, el río se empezó a secar. Entre las grandes piedras descubiertas, quedaron pequeñas pilas de agua estancada de donde la Familia Poso y las 30 nuevas familias ahora establecidas en El Lajero, debían extraer agua para la siembra y para tomar.

“Sin lluvia, no podíamos sembrar, ni vender. Nuestros niños se enfermaban por el agua contaminada. No teníamos futuro, hasta que llegó Fabretto”

Gracias al apoyo de grandes colaboradores, la obra del Padre Fabretto logró establecerse en El Lajero, beneficiando a toda la Familia Poso. A la fecha, todos los nietos y bisnietos de María Adelina se benefician de programas educativos de calidad, y al menos dos de sus nietos ya han logrado culminar la universidad, algo que María Adelina nunca tuvo oportunidad de realizar. Para María Adelina, la educación ha sido un regalo que ha abierto puerta a oportunidades laborales y un ingreso para la economía familiar.
 

 

¡Como un manantial de Agua Limpia!

 

En 2016, a través de una gestión de Fabretto, el programa “Agua Limpia para los Niños” de Procter & Gamble (P&G) llegó a la comunidad de María Adelina y otras 17 comunidades rurales de Nicaragua. El programa consiste en la distribución de sobres purificadores de agua; cada sobre tiene capacidad de purificar hasta 10 litros de agua en solo 30 minutos, eliminando suciedad y bacterias que causan enfermedades relacionadas al consumo de agua contaminada. En 2018, Fabretto distribuyó 227,040 sobres purificadores, equivalentes a 2.2 millones de litros de agua limpia.

“Fabretto nos ha cambiado la vida. Por eso, aunque sea vieja me involucro y ayudo en lo que pueda”

María Adelina abrió las puertas de su casa, la cual sirve como almacén de sobres purificadores P&G para la comunidad. Además, la bisabuela ayuda a impartir los talleres de salud de Fabretto en El Lajero. A pesar de los golpes de la vida, esta mujer ha logrado convertirse en una líder comunitaria y un ejemplo de resiliencia para todos.

“Mi vida no ha sido fácil, pero aquí estoy. Solo luchando se encuentran las razones para sonreír… como buscando un manantial de agua, hay que seguir cavando”

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