12-6-19  |  Historias de Éxito Nuestros Programas

El niño de la sonrisa cautivadora

POR: Maria Isabel Sacasa

La casa de Ángel en Quebrada Honda es típica de las comunidades rurales en Nicaragua: paredes de adobe, piso de tierra, y una pequeña estufa de leña, escondida en una habitación trasera. A pesar de la simplicidad estructural, el hogar de Ángel es muy acogedor.

Desde la puerta, su abuela Yelba, le llama y al poco tiempo aparece su pequeño y dulce nieto con un aire de timidez, vistiendo una camisa roja con una chaqueta del mismo color. Al principio, Ángel se esconde detrás de su abuela, quien es su mayor apoyo, pero rápidamente se familiariza con los visitantes y comienza a charlar.

 

Cuando Ángel tenía 3 años, su madre y su padre tuvieron que emigrar a otra ciudad, dejándole bajo el cuidado de sus abuelos. A Norma, su maestra, le preocupa el desarrollo de Ángel y el efecto de la ausencia de sus padres, a quienes ve solo unas cuantas veces al año. Sin embargo, a pesar de su difícil realidad, a sus 5 años, Ángel mantiene su hermosa y contagiosa sonrisa, iluminando la vida de sus abuelitos y de todos los que le conocen.

Según el Centro de Investigación y Acción Educativa Social (CIASES), en Nicaragua, solo el 14% de los niños de 3 años del quintil más pobre reciben algún tipo de educación. Éste pudo ser el caso de Ángel, quien vive en una de las zonas más desfavorecidas del país; sin embargo, gracias al programa de educación temprana de Fabretto, Ángel logró ser una excepción. Antes de irse de Quebrada Honda, la madre de Ángel tuvo el privilegio de participar con su hijo en las primeras sesiones de estimulación temprana impartidas por Fabretto. En estas sesiones, la madre aprendió sobre la nutrición adecuada para su hijo, así como sobre diferentes técnicas basadas en el juego para facilitar el desarrollo de Ángel. Gracias a los programas de Fabretto en la comunidad, Ángel ha tenido acceso a educación desde que era un bebé hasta la fecha. Hoy, a sus 5 años, continúa beneficiándose de los programas de Fabretto, a través del programa de Enriquecimiento Educativo para niños en edad preescolar, el cual surgió como respuesta a la necesidad de ofrecer continuidad educativa después de la estimulación temprana. “No tenemos que preocuparnos de viajar largas distancias para que Ángel reciba una educación de calidad porque tenemos la gran bendición de tener el Centro Educativo de Fabretto justo frente a nuestra casa,” comenta Yelba.

En las clases de enriquecimiento educativo de Fabretto, Ángel tiene la suerte de contar con el apoyo de Norma, la misma maestra que dirigió las sesiones de estimulación temprana cuando era solo un bebé. La maestra ha recibido capacitación en metodologías educativas innovadoras como Montessori y Open Learning, las cuales se enfocan en gran medida en fomentar que el niño experimente el mundo que lo rodea. Por ejemplo, a través del uso de Legos y del juego, los niños pueden aprender los colores básicos. Gracias al innovador programa de Fabretto, Ángel está prosperando no solo en la escuela, sino también en el hogar.

Su abuela Yelba es la mujer ejemplar detrás del desarrollo de Ángel, quien a pesar de tener que cuidar de su marido que sufre de parálisis, también ha asumido la difícil pero gratificante tarea de criar a tres de sus nietos. Su esposo, quien fue criado por el Padre Fabretto, ahora está jubilado y no cuenta con una pensión; pero Yelba ha encontrado la manera de subsistir con el poco dinero que sus hijos pueden enviar. “Ser madre y abuela es difícil, pero no puedo imaginar mi vida sin mi pequeño Ángel”, confiesa Yelba.

La hermosa sonrisa de Ángel en medio de la pobreza y la separación de sus padres, es el mayor testimonio de amor y dedicación de Yelba. Sin duda, con el apoyo de su ejemplar abuela y a través del acceso a educación de calidad, Ángel podrá continuar hacerle frente a cualquier adversidad con una sonrisa radiante en su rostro.

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