20-9-19  |  Prensa

Las 5 maneras para ser un maestro promotor de la paz

POR: Diana Corrales

Según un informe del Banco Mundial, para el año 2030, más de la mitad de los pobres del mundo vivirán en países afectados por altos niveles de violencia. Desde 2010, el número de conflictos han aumentado junto con el número de grupos armados extraoficiales. Sin embargo, en Fabretto creemos que la paz universal es posible, a través de una educación temprana de calidad que fomente el desarrollo de habilidades sociales y emocionales necesarias para un futuro en convivencia armónica. Para ello, los maestros deben ser agentes de cambio, promoviendo una cultura de paz escolar que contribuya a romper con el ciclo de violencia, especialmente en países como Nicaragua, donde los conflictos y otras crisis de carácter crónico son parte de la herencia generacional.

Ciertamente los niños tienen toda una vida por delante para aprender, pero los primeros años de vida determinan el carácter y la vida en sociedad. De hecho, estudios de neurociencia revelan que las interacciones humanas durante la infancia influyen directamente en el desarrollo del cerebro del niño. Para alcanzar la paz primero se debe aprender a convivir en paz, por lo tanto debemos preocuparnos de enseñar a los niños cómo hacerlo en todos los espacios de interacción, incluyendo la escuela.

A continuación te presentamos 5 maneras para ser un maestro que promueve una cultura de paz:

1. Fomentar el aprendizaje socioemocional

 

Es importante que los maestros puedan integrar el aprendizaje socioemocional al curriculum educativo, un proceso a través del cual los estudiantes aprenden a relacionarse más pacíficamente con los demás y a ser más conscientes de sus sentimientos. A través de la autoevaluación, el niño logra manifestar mayor compasión y empatía por el sufrimiento ajeno (sin importar quién sea), autocontrolar comportamientos impulsivos, resolver problemas de forma efectiva, y tomar decisiones responsables. Según un estudio de la Universidad Estatal de Pennsylvania y la Universidad Duke, los estudiantes con fuertes habilidades socioemocionales tienen el doble de probabilidades de obtener un título universitario, así como casi un 50% más de probabilidades de graduarse de la secundaria y tener un trabajo de tiempo completo a los 25 años. Los estudiantes social y emocionalmente competentes tienen más amigos, se sienten más conectados con la escuela, tienen mejor rendimiento académico, y tienen menos probabilidades de participar en bullying y otros actos de violencia.

2. Promover la lectura y escritura

 

Historicamente, la alfabetización ha jugado un papel fundamental en proyectos de paz en todo el mundo, contribuyendo a resolver y reconciliar a las partes afectadas por la guerra. La lectura y la escritura pueden tener un impacto positivo en la resolución de conflictos, el respeto a los derechos humanos, y el fortalecimiento de los procesos democráticos. En países como Nicaragua, donde actualmente se vive una profunda crisis sociopolítica, la construcción de la paz puede transmitirse a la generación más joven y vulnerable a través de la lectura y escritura, proporcionando un escape, un alivio a la contienda, asi como un canal para la conciencia y la comprensión intercultural. Promover la lectura y la escritura en los niños, es empoderarlos para tomar el control de su presente y su futuro. Según la UNESCO, 750 millones de personas en el mundo son analfabetas y no pueen leer esta publicación, por lo tanto tienen mayores dificultaedes para comprender la realidad que enfrentan los países que viven en conflicto y contribuir a su resolución. Por esa razón, los maestros deben comprometerse a impulsar la alfabetización como un requisito previo para alcanzar la paz.

3. Promover la inclusión

 

La inclusión es un puente hacia la paz. Existe evidencia que los procesos de paz inclusivos tienen una mejor oportunidad de tener éxito. Desde la infancia se debe promover la inclusión y participación de niños con discapacidad y de todos los estractos económicos. De esta forma se contribuye a eliminar las brechas que dividen a los grupos sociales, fomentar la aceptación y fortalecer la igualdad. Los maestros deben fomentar la inclusión en todo momento para crear una cultura de armonía en la escuela. Cuando un niño se siente aceptado y comprendido, aprende a amar y a mantener mejores relaciones de colaboración con quienes le rodean. 

4. Celebrar los pequeños logros

 

La violencia puede prevenirse creando ambientes de apoyo para el desarollo de los niños. Cuando un niño es maltratado físca o verbalmente, tiene mayores posibilidades de repetir el comportamiento en la adultez. Por el contrario, un niño que recibe elogios, aprende a apreciar a los demás y convivir en armonía. En este sentido, los maestros pueden contribuir de forma activa a la paz, celebrando todos los logros del estudiante, por más pequeños que éstos sean. De hecho, se ha demostrado que los estudiantes con problemas de comportamiento que reciben constantes elogios en la escuela, logran superar las dificultades con mayor facilidad. A través de la afirmación, los maestros pueden contribuir a erradicar las manifestaciones violentas de los niños de hoy y del mañana. 

5. Ser ejemplo de tolerancia

 

Enseñar con el ejemplo siempre ha sido la metodología más efectiva. La observación es una función de la inteligencia, a través de la cual los niños adquieren conocimiento físico y social. Los niños absorben información de lo que ven y tarde o temprano replicarán los comportamientos de las personas que les rodean. Por esa razón, en todo momento el maestro debe mantener una postura de apertura a las diferencias; reprimir expresiones adversas a pensamientos e ideologías personales, es el síntoma más evidente de intolerancia. Es importante recordar que la tolerancia es el respeto hacia las opiniones o prácticas ajenas. La tolerancia es el elemento crucial para poner fin a la violencia y los maestros tienen la responsabilidad de ponerla en práctica para el bien común.

En el marco del Día Internacional de la Paz te invitamos a tomar acción compartiendo esta publicación para crear conciencia sobre el importante rol de los maestros en la erradicación de la violencia. Con educación de calidad, países que viven en conflicto como Nicaragua pueden crear una verdadera cultura de paz.

“Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”, Malala Yousafzai

 

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