11-12-20  |  Apadrinamiento

Cuando el apadrinamiento significa mucho más

POR: Fabretto

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Vilma se fue de Nicaragua a Estados Unidos a la temprana edad de 9 años. Hace aproximadamente un año, decidió volver a sus raíces, apadrinando a un niño en Nicaragua a través de Fabretto. Pero su conexión con Fabretto se extiende mucho más allá de su origen nicaragüense.

Vilma es hija de Francisco Quiroz, un hombre que creció en un oratorio que fue establecido por nuestro fundador, Padre Fabretto, en el pequeño pueblo de San José de Cusmapa. Después del fallecimiento de su madre, Francisco, que entonces tenía 6 años, llegó a Cusmapa junto con su hermano de 2 años. Ahí, vivió bajo la tutela del Padre Fabretto hasta los  17 años. Cuando salió del oratorio, su primer trabajo fue en La Colonia, un supermercado en Managua, al cual llegó gracias a la relación que el Padre Fabretto había fomentado con los propietarios, quienes habían apoyado los oratorios con donaciones de alimentos y suministros durante muchos años.

Para Francisco, el Padre Fabretto no solo era un padre espiritual, sino también la única figura paterna que había conocido. Cuando Francisco se casó, le presentó a su esposa recién casada al Padre Fabretto y su respuesta fue “Entonces eres mi nuera…”

Francisco ya no está con nosotros, pero hoy su hija, una mujer que el Padre Fabretto consideraría su nieta, tiene un profundo deseo de conectarse con la historia de su padre, un deseo que también la ha impulsado a buscar formas de apoyar a su país natal de una manera significativa. Ella siempre había estado interesada en los programas de apadrinamiento, pero nunca había llegado a apadrinar a un niño. Cuando Vilma se conectó con Fundación Fabretto, ella y su esposo decidieron apadrinar a Edydson, un niño de Estelí. Para Vilma, esta experiencia de apadrinamiento tiene un significado más profundo. “En mi opinión, apadrinar a un niño es como ayudar a mi propio papá. ¿Qué hubiera pasado si el Padre Fabretto no hubiera tomado la decisión de ayudar al pequeño Francisco? Él fue el ángel que lo crió y le hizo posible una vida mejor. Quiero ser como el Padre Fabretto, y apadrinar a un niño con la organización que lleva su nombre, es una hermosa manera de hacerlo”, comparte Vilma.

Cada niño en nuestros programas es un Francisco en potencia. Un futuro padre o una futura madre de una mujer increíble como Vilma. Un futuro médico, ingeniero o maestro, ansioso por hacer del mundo un lugar mejor. Tienes el potencial de ser esa persona que haga realidad ese futuro.

Regala ilusión a un niño en esta temporada navideña haciéndole saber que puede contar con tu apoyo en el 2021 y más allá.

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