3-8-21  |  Apadrinamiento

No nos podemos detener aquí

POR: Chris Chang

Conoce a Chris Chang

Soy chino-estadounidense de primera generación, nací y crecí en la costa oeste, y viví toda mi vida en California hasta hace poco, cuando mi esposa Quyen Chang, junto con nuestro adorable perro –la Sra. Lady Chang– decidimos que era hora de cambiar las cosas y dejar el que fue nuestro hogar durante la última década en San Francisco y mudarnos a Seattle, Washington. Siempre me ha apasionado viajar y me he dado cuenta de que hay mucho que ver, experimentar ¡y comer en este mundo! Después de mi experiencia de intercambio universitario en Hong Kong, comencé a realmente comprender los desafíos que muchos enfrentan a diario sólo para poder vivir y poner comida en la mesa para sus familias. Pero quizás el recuerdo más importante y que siempre me ha impactado durante mis viajes es la sonrisa interminable y la alegría que se ve en los rostros que encontré, independientemente de su situación. Su pasión por simplemente vivir, su agradecimiento por cualquier cosa siempre llamó mi atención. Es un recordatorio constante del privilegio que me ha sido otorgado.

Mi historia

En 2011 escuché por primera vez sobre Fabretto a través de un colega, Zach Ciperski, mientras compartía sus experiencias en Nicaragua. Siempre recordaré el brillo que irradiaba su rostro cuando compartía las historias de los niños en Nicaragua y la alegría que le traía poder ser voluntario y apoyarlos. Desafortunadamente, en 2014, después de una batalla de 3 meses contra el cáncer de riñón, mi querido amigo Zach Ciperski falleció. Ese año fue extremadamente desafiante para mis compañeros y para mí. Perder a alguien tan cercano, a una edad tan joven, de forma tan repentina: un recordatorio constante de que la vida es fugaz. Su muerte puso mucho en perspectiva, ya que reflexionamos mucho sobre lo que hacemos con nuestras vidas, qué legado dejamos atrás y cómo la gente nos recordaría al igual que nosotros recordábamos a Zach. En medio de nuestra tristeza, una cosa en la que todos coincidimos es que Zach Ciperski vivió para servir a los necesitados, un amor y un compromiso sin fin para ayudarlos y  cuando pensamos en Zach, pensamos en Fabretto. Al año siguiente, el fundador de nuestra empresa, Ben Kirshner, nos sorprendió a todos al anunciar los planes de construir una biblioteca en San Juan de Oriente en memoria de Zach para continuar en su nombre, el trabajo y amor que había dado a esa comunidad. Además de construir la biblioteca, todos tuvimos la oportunidad de apadrinar niños a través de Fabretto y comenzamos nuestros viajes anuales a Nicaragua como parte del voluntariado de nuestra empresa. Así es como comenzó mi relación personal con Fabretto y el apoyo a los niños de Nicaragua.

 

Mi pasión por todo lo que representa Fabretto se volvió más fuerte en 2018 cuando tuve la oportunidad de visitar San Juan de Oriente con un grupo de colegas para ayudar a construir un pabellón adyacente a la biblioteca Zach Ciperski. Además de conocer a mi niño apadrinado, Yeshua, tuve la oportunidad de conocer a su padre y madre, Erick y Roseling, su hermana Nery, su primo Neymar y el resto de su familia. Nunca olvidaré esa enorme sonrisa en el rostro de la abuela y los padres de Yeshua cuando me invitaron a su casa y me señalaron la foto que tenían de mi esposa, nuestro perro y yo colgando en su cuarto junto a las cartas que había enviado a lo largo de los años. Además de los innumerables obsequios de alfarería y cerámica que la familia de Yeshua me regaló con nuestros nombres grabados. Durante esa semana, además de construir el pabellón, pudimos explorar la ciudad,las instalaciones de Fabretto, jugar fútbol y ver de primera mano cómo viven las familias y los niños en Nicaragua. Lo que sobresalió fueron las sonrisas inquebrantables y la felicidad que todos llevan consigo independientemente de su situación. También recordaré siempre ese último día cuando salimos de la biblioteca, dándome la vuelta para ver a todos los niños despidiéndose de nosotros y rompiéndome incontrolablemente mientras reflexionaba sobre ellos.

No hay nada tan impactante como ver y experimentar las cosas de primera mano y este viaje realmente cimentó mi amor por la gente de Nicaragua y el tremendo trabajo que Kevin Marinacci, Sylvia Carballo, Adelayda Lopez, Chrissy Strasser y todo el equipo de Fabretto realizan cada día.

Esa semana cambió mi vida. Puso mucho en perspectiva y fue una experiencia de humildad. Lo que enfrento todos los días empequeñece al compararlo con lo que estos niños y sus familias realmente viven a diario. Me hizo darme cuenta de que el mejor regalo que uno puede dar es ayudar a otros a salir adelante, a disfrutar de un poquito de lo que nosotros sí tenemos y a veces damos por sentado.

Después de ese viaje a Nicaragua, mi amor y compromiso por todo lo que Fabretto hace, representa y brinda, ha crecido. Continúo apadrinando a Yeshua, continúo mirándolo a él y a su primo convertirse en jóvenes, continúo escribiéndole cartas y viendo sus videos que recibo a través del maravilloso equipo de Fabretto. Y el año pasado, grupo de colegas asociados a Zach Ciperski decidimos promover nuestro compromiso con Fabretto estableciendo un Fondo Asesor de Donantes en honor a Zach, asegurando que su legado, así como la biblioteca, el pabellón y colaboradores de San Juan de Oriente tengan estabilidad financiera para continuar con su misión de educar y servir a estas familias y niños necesitados.

Pero el trabajo no puede detenerse ahí. La misión de Fabretto de empoderar a los niños desfavorecidos y sus familias en Nicaragua para que alcancen su máximo potencial se expande mucho más allá de San Juan de Oriente.

Este año he decidido unirme a Fabretto como Embajador del Programa de Apadrinamiento para que podamos compartir más sobre la maravillosa organización con mi red para que también ellos puedan experimentar la alegría y la felicidad que yo he podido experimentar. Animo a todos a que aprendan más sobre Fabretto y nuestra misión aquí en Nicaragua y consideren apadrinar a un niño. ¡Sólo cuesta un dólar al día! Ten la seguridad de que la sensación al recibir esa carta o video del niño o niña que apadrinas es una que el dinero o lo material nunca te podrán causar. Espero que consideres unirte a nosotros en esta misión de servir a estos increíbles niños para que puedan tener la educación y la vida que realmente merecen.

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