24-6-26  |  Alianzas Historias de Éxito Logros Nuestros Programas

Cuando todo comenzó a verse con claridad

POR: Wendy Gámez

Cuando los educadores comenzaron a observar más de cerca el desempeño escolar de Ezequiel, algo no cuadraba. Era un niño inteligente, participativo y comprometido con sus estudios, pero parecía que tenía que hacer frente a desafíos cada vez mayores en el aula. Le costaba copiar de la pizarra, necesitaba sentarse muy cerca de su cuaderno para completar las tareas y, en ocasiones, parecía no poder seguir instrucciones que resultaban sencillas para otros niños.

Quienes lo conocían sabían que tenía la capacidad y las ganas de aprender. Entonces surgió una pregunta importante: ¿qué estaba pasando realmente? 

Ezequiel creció en el barrio Betania de Tegucigalpa, Honduras, una comunidad que enfrenta muchos de los desafíos comunes de las zonas urbanas vulnerables de la capital, entre ellos la pobreza, el acceso limitado a servicios y las inundaciones recurrentes durante las fuertes lluvias. Desde los tres años participó en las actividades del centro comunitario de la Fundación ACOES, uno de nuestros socios de impacto, donde rápidamente destacó por ser un estudiante responsable y respetuoso, siempre dispuesto a ayudar a los demás. En varias ocasiones, incluso, ayudó a niños más pequeños con sus tareas escolares. Por eso, sus dificultades resultaban tan desconcertantes.

La historia había comenzado años antes. Cuando Ezequiel tenía alrededor de cuatro años, su madre, Tania Zúñiga, notó una pequeña sombra en uno de sus ojos. Preocupada, comenzó a buscar atención médica. Con el paso de los años recibió distintos tratamientos y le recetaron gotas oftálmicas, pero debido a los limitados recursos para acceder a atención especializada, nunca se realizaron los exámenes necesarios para comprender qué estaba afectando realmente a su visión.

Como ocurre en muchas familias en Honduras, Tania enfrentó importantes barreras para acceder a servicios de salud especializados. Casi ocho de cada diez hondureños no cuentan con seguro médico, lo que dificulta que muchas familias de bajos ingresos accedan a evaluaciones especializadas y al seguimiento necesario.

Tiempo después, otro especialista diagnosticó cataratas y le recetó lentes. Durante un tiempo, parecieron ayudar. Sin embargo, la mejoría fue temporal. A medida que Ezequiel crecía, las dificultades regresaron y, para cuando cumplió ocho años, los lentes ya no eran suficientes para ayudarlo a desenvolverse con normalidad.

Tania siguió buscando respuestas. Como madre soltera con tres hijos y sin un empleo estable, cada cita médica representaba un gran sacrificio. Aun así, estaba decidida a comprender qué le estaba ocurriendo a su hijo.

Mientras tanto, Ezequiel hacía todo lo posible por mantenerse al ritmo de sus compañeros. Tareas que parecían sencillas para otros niños requerían de él un esfuerzo extraordinario. Necesitaba acercarse mucho para leer, tenía dificultades para copiar información de la pizarra y, a veces, no podía identificar objetos o detalles que otros percibían de inmediato.

“Sentía que no podía ver las cosas que estaban lejos ni cerca”, recuerda Ezequiel. “Le pedíamos que nos trajera algo y volvía con el objeto equivocado”, cuenta Tania. “Cuando le preguntaba qué pasaba, me decía que no podía ver bien”.

Su situación  llamó la atención del equipo educativo del programa Sinergias, implementado por la Fundación ACOES. Sinergias es una iniciativa innovadora que apoya a niños con discapacidad y promueve la educación inclusiva en las comunidades donde trabaja ACOES.

Para Ezequiel, el proceso comenzó con una evaluación para comprender mejor qué estaba afectando a su aprendizaje. Los educadores observaron a un niño con un potencial evidente que parecía enfrentar una barrera que nadie lograba explicar por completo.“Tiene todas las capacidades”, afirma Reina, una de las educadoras que lo acompañó durante el proceso. “Sabíamos que había algo que lo afectaba y que no tenía nada que ver con su capacidad para aprender”.

En 2025, gracias al apoyo financiero de Fundación Adey, se realizaron exámenes visuales a estudiantes de las escuelas de ACOES a través del programa Sinergias. Esta iniciativa permitió que 60 niños recibieran los lentes que necesitaban para avanzar plenamente en su aprendizaje.

Las respuestas finalmente comenzaron a aparecer durante estos exámenes visuales. Las evaluaciones realizadas por los especialistas mostraron síntomas que requerían atención inmediata. Tres oftalmólogos participaron en la valoración de Ezequiel y, a los once años, finalmente recibió un diagnóstico definitivo: uveítis, una enfermedad inflamatoria que afectaba seriamente su visión.

Por primera vez, todo comenzó a tener sentido. Las dificultades en el aula, el esfuerzo constante que requerían la lectura y la escritura, la necesidad de acercarse a los libros y a la pizarra, y la frustración que había acompañado gran parte de su infancia tenían una explicación que había permanecido oculta durante años.

Pero el diagnóstico también trajo consigo un nuevo desafío. Para evitar un mayor deterioro de su visión, Ezequiel necesitaba una cirugía. Cada operación tiene un costo aproximado de 29.000 lempiras hondureñas por ojo, una cantidad que a Tania le resultaba imposible pagar. “Me sentía frustrada porque sabía que tenía un problema y no había nada que pudiera hacer al respecto”, dice.

La Fundación ACOES, con el apoyo de Fundación Adey y Fabretto, ayudó a Ezequiel a acceder a evaluaciones especializadas, seguimiento médico y las cirugías que necesitaba. La primera intervención se realizó en septiembre de 2025 y la segunda en febrero de 2026.

Los resultados fueron casi inmediatos. Una de las primeras cosas que Ezequiel recuerda haber notado después de la cirugía fue lo claro que se veía todo.“En cuanto noté los resultados de la cirugía, comencé a poder ver cosas que estaban lejos”, cuenta. Por primera vez, podía ver la pizarra desde su asiento, completar sus tareas sin acercar los cuadernos a su rostro y desenvolverse en su vida diaria con mayor confianza. “Cuando miraba la pizarra, que antes era tan difícil para mí, por fin podía verla mejor”, comenta.

Su madre también notó cambios importantes. Más allá de la mejora de su visión, vio una mayor independencia, más confianza en sí mismo y una nueva actitud hacia la escuela y el aprendizaje.

Sus educadores observaron la misma transformación. El niño que antes parecía limitado por una barrera invisible, comenzó a participar con más seguridad y a demostrar capacidades que siempre habían estado allí.

Hoy, Ezequiel cursa octavo grado y continúa destacándose académicamente. Sueña con seguir estudiando y construir un futuro lleno de oportunidades.

Más allá de la historia de Ezequiel

La experiencia de Ezequiel refleja el propósito del programa Sinergias, una iniciativa de educación inclusiva lanzada por ACOES en 2011 para identificar y abordar los obstáculos que impiden que los niños alcancen su máximo potencial.

Implementado por la Fundación ACOES, con el apoyo de la Fundación Adey y facilitado por Fabretto, el programa brinda apoyo especializado a niños con discapacidades o dificultades de aprendizaje, ayudándolos a permanecer en la escuela y a acceder a las oportunidades que necesitan para prosperar.

La historia de Ezequiel demuestra cómo una intervención oportuna puede cambiar el rumbo de una vida. Lo que inicialmente parecía una dificultad de aprendizaje resultó ser un problema médico que había permanecido sin diagnóstico durante años.

Su historia nos recuerda que los desafíos que enfrentan los niños no siempre son visibles a primera vista. Detrás de lo que parece una dificultad de aprendizaje puede existir una necesidad en materia de salud, desarrollo o educación que aún no ha sido debidamente atendida. Cuando las familias, los educadores, los profesionales de la salud y las organizaciones trabajan juntos para identificar esas barreras ocultas, las vidas pueden transformarse. La historia de Ezequiel también pone de manifiesto el poder de las alianzas para encontrar soluciones a los desafíos que enfrentan las comunidades.

Para Ezequiel, todo cambió cuando alguien decidió mirar más allá de lo evidente y preguntarse qué impedía a un estudiante brillante desarrollar todo su potencial. La respuesta cambió su vida, y hoy le permite ver el mundo y su futuro con una claridad que antes parecía imposible.

Sé parte de la próxima historia de éxito

El futuro de Ezequiel cambió porque alguien ayudó a identificar el obstáculo que se interponía en su camino. Muchos otros niños siguen esperando esa misma oportunidad.

Tu donación puede ayudar a identificar desafíos ocultos y a conectar a más niños con el apoyo que necesitan para aprender, crecer y construir un futuro más prometedor.

Hoy puedes hacer una donación y ayudar a más niños a alcanzar su máximo potencial.

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