26-6-26 | Historias de Éxito Nuestros Programas
Sandy en el campo
Cuando su mamá falleció, Sandy dejó de ir a la escuela.
“Me quedé en casa para cuidar de mis hermanitos,” nos dice. “No fui a la escuela durante tres años.”
A sí misma se dijo que sus cinco hermanitos la necesitaban. Esa razón era más que suficiente. Y en San José Peña Blanca 1, una comunidad rural Q’eqchi’ en Cobán, Alta Verapaz, esa decisión no era algo insólito. “La mayoría de las mujeres no tienen la oportunidad de estudiar,” nos explica Sandy. “Se quedan en casa para cuidar de la familia y aprender cómo realizar las tareas domésticas.”
Gracias al respaldo de su papá y al apoyo de hermana, Sandy volvió a ir a la escuela.
Encontrando su lugar
Sandy nos cuenta que mientras crecía no sabía mucho sobre agricultura. Aunque la agricultura es la base de la economía de su comunidad, ella no sabía cómo cultivar, cómo planificar una cosecha o cómo poder compartir lo que sabía con los demás.
Cuando regresó a la escuela, se unió al programa de Fabretto Capacitación Técnicas (CaTec), un programa de formación agrícola y desarrollo juvenil implementado en colaboración con nuestro Socio de Impacto, Asociación Xch’ool Ixim, una organización de la comunidad Q’eqchi’ en Alta Verapaz que se ha dedicado a la educación de jóvenes indígenas durante décadas. CaTec está diseñado para realizar principalmente dos funciones: adquirir conocimientos agrícolas y desarrollar la confianza, el liderazgo y el trabajo en equipo que los jóvenes necesitan para transformar sus propias comunidades. En 2025, 452 estudiantes -de los cuales más de la mitad eran jóvenes muchachas- participaron en los programas de CaTec en Guatemala y Honduras.
Sandy llegó lista para aprender. Lo que se encontró fue un lugar donde algo en ella comenzó a cambiar.
“CaTec es donde empecé a cambiar,” nos dice. “Aprendí a compartir con los demás, a trabajar en equipo, a participar. Empecé a creer que podía hacer cambios en mi vida.”
Sandy (segunda por la derecha) con compañeros de CaTec en Xch’ool Ixim, Alta Verapaz, Guatemala.
Un aula diferente
En CaTec, Sandy descubrió lo que significaba aprender con sus propias manos. Adquirió experiencia con cultivos que normalmente no se cosechaban en su comunidad, lo que le permitió llevar a casa nuevas posibilidades y nuevos cultivos para el huerto de su familia.
“Me encanta la formación práctica de CaTec,” nos dice. “Sembrar y cultivar, hacerlo de verdad y no solo oír hablar de ello, significa mucho para mí.”
Descubrió que lo que más le gustaba cultivar era el cilantro. Ya lo había intentado antes en casa, una plantita aquí y allí, pero el encontrarlo aquí era como si un hilo conector, pequeño pero sólido, conectara quien había sido y en quien se estaba convirtiendo.
Conocimientos que van más allá del aula
CaTec no está ideado sólo para el huerto de la escuela. El programa está diseñado con la idea de que los conocimientos sobre agricultura se deben propagar a través de las distintas comunidades, no solo implementarse en clase. Los estudiantes llevan a casa lo que aprenden. Las familias cosechan. Los vecinos ven cómo los huertos crecen.
“Con el apoyo de mi familia, pude realizar diferentes cultivos [en casa] ya que me dieron la tierra para poder hacerlo,” explicó Sandy.
Annie Hall, miembro del equipo de Fabretto, observó de primera mano esta gran labor durante su visita a Xch’ool Ixim, donde conoció a Sandy. Annie escribió una entrada publicada en este blog sobre los estudiantes que conoció: familias esperando a la puerta de casa a que sus hijos regresen a casa, hermanos pequeños sentados al lado de los estudiantes de CaTec con sus cuadernos nuevos, vecinos que venían a observar lo que habían plantado y cómo cuidaban de los huertos. “Todos se benefician de este trabajo,” observó Annie.
Sandy opina lo mismo. “Todo lo que he aprendido me ha permitido adquirir tantos conocimientos, y ahora tengo la oportunidad de compartirlos,” nos comenta. “Creo que juntos llegamos mucho más lejos que cada uno por su lado.”
Sandy (segunda por la derecha) con el director ejecutivo de Fabretto, Kevin Marinacci (primero por la derecha) durante su visita a Xch’ool Ixim.
Lo que ha aprendido, Sandy comparte
Sandy terminó hace poco la escuela secundaria. Ahora se está preparando para ser una educadora de CaTec.
“Gracias a Fabretto, voy a formar a 52 estudiantes,” nos cuenta. “Estoy encantada de poder compartir con otros jóvenes lo que he aprendido.”
Realiza su labor en San José Peñablanca 1, la comunidad que la vio crecer y donde quiere contribuir con su labor.
Para las muchachas de su comunidad que nunca tuvieron la oportunidad de estudiar, Sandy es una prueba viviente de que una forma de vida diferente existe. Una que está construyendo para sí misma y para quienes vienen detrás.
Esta es la labor que Fabretto está realizando en América Central. Y Sandy es una representante magnifica de esta labor, cuando esta se implementa con éxito.
Sandy, estudiante graduada de CaTec y futura educadora de CaTec en Guatemala.



