29-5-26  |  Alianzas Viajes

Estudiantes que quieren quedarse

POR: Fabretto

Dos estudiantes de último curso de secundaria y una alumna que había terminado sus estudios hacía poco nos dieron la bienvenida cuando entramos en una pequeña oficina en Alta Verapaz, una zona rural en las montañas a unas cuatro horas en carro desde la Ciudad de Guatemala. Las muchachas estaban vestidas con trajes mayas tradicionales, mientras que el muchacho nos miraba con curiosidad a todos nosotros, los estadounidenses. Después de tres días en los que los adorables alumnos de la escuela primaria nos dedicaran serenatas con gran entusiasmo, agradecí estar en un lugar como este, tan lleno de calma. Sin embargo, en cuanto la primera de las estudiantes se presentó -no en español, sino en Q’eqchi’- me sentí cautivada por todo aquello que compartieron con nosotros.

Sandy, Otto y Alba, de Xch’ool Ixim

Me llamo Annie Hall, soy secretaria de la junta directiva y miembro del equipo de Fabretto, y trabajo en nuestra oficina de Evanston. He trabajado y apoyado a Fabretto desde enero de 2020. A pesar de que este fue mi primer viaje para ver nuestro trabajo sobre el terreno, ya había realizado este tipo de labor con otras organizaciones, así que tenía una idea de cómo podría ser nuestra experiencia. Sabía que íbamos a visitar escuelas primarias e interactuar con alumnos pequeños, y sabía que esto iba a tocarme la fibra sensible. Sabía que los directores de las escuelas y nuestros Socios de Impacto locales nos informarían sobre el progreso de los programas que recibían nuestro apoyo, lo cual me haría sentir triste ya que no podemos ayudar a todos los niños de Guatemala. Sin embargo, me quedé maravillada de la calidad del trabajo que se estaba realizando, y me impresionó lo mucho que nuestra labor se estaba extendiendo y multiplicando.

Annie, secretaria de la junta directiva y miembro del equipo de Fabretto

De vuelta en el aula con los estudiantes de secundaria, supe que sus familias y comunidades esperaban que regresasen a casa para que les enseñaran lo que habían aprendido en la escuela y en los programas CaTec de Fabretto. Están aprendiendo nuevas formas de cosechar alimentos que protejan su tierra y su futuro, cómo empezar su propio negocio, y cómo mantener sus tradiciones indígenas a la vez que trabajan dentro de un sistema moderno. Nos contaron cómo sus familias les estaban esperando para que, cuando volvieran a casa, comenzaran a enseñarles. Hermanos pequeños sentados a su lado con cuadernos nuevos donde apuntar todo lo que aprendían con las nuevas lecciones. Vecinos observando lo que estaban plantando y cómo cuidaban los huertos. Estos estudiantes reciben un apoyo adicional de nuestros Socios de Impacto -el equipo de CaTec en Xch’ool Ixim. Trabajan mano a mano con los estudiantes, para luego ir con ellos a sus comunidades y así contribuir a la formación de todos. Comparten sus conocimientos, material y asesoramiento para ayudar a consolidar todo aquello que los estudiantes traen a casa. Todos salen beneficiados con esta labor.

Estudiantes de CaTec trabajando juntos cuidando de sus cultivos

Los estudiantes están orgullosos de sus comunidades y sus tradiciones. Quieren quedarse ahí. Quieren estar con sus familias. En una escuela, dos alumnos de 6º curso me preguntaron si podría ayudarles a ir a Estados Unidos porque sus padres estaban allí buscando trabajo. Se me rompía el corazón cuando me decían que solo querían ver a sus padres y pasar un fin de semana con ellos. Como abogada de inmigración, no era la primera vez que escuchaba una historia como esta. Familias separadas para que todos puedan tener una vida mejor es algo que sucede en todas partes. Sin embargo, estos estudiantes de secundaria se sentían orgullosos y llenos de confianza en su formación y en la posibilidad de quedarse en sus comunidades. No tenían ningún deseo de irse a otro país o a la Ciudad de Guatemala para buscar trabajo. Querían quedarse. Espero que los jóvenes estudiantes de 6º puedan seguir recibiendo nuestro apoyo.

Las oportunidades en Guatemala son diferentes a lo que muchos de nosotros estamos acostumbrados, pero lo que vi no era una carencia, era un potencial que se iba desarrollando desde dentro hacia fuera gracias a nuestros Socios de Impacto, educadores y familias que están trabajando con todo aquello que tienen a su alcance. Fabretto está compartiendo con ellos cada paso que dan. Regresé a casa mucho más motivada que cuando me fui, y espero que tú puedas encontrar la manera de verlo por ti mismo.

Si puedes, ven con nosotros a uno de nuestros viajes Amigos de Fabretto, o si no, lee las historias o mira los vídeos. Gracias por formar parte de esto.

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