Más de 2,8 millones de comidas escolares, junto con el cultivo de 100.000 kilos de maíz, están ayudando a que miles de niños crezcan, aprendan y tengan éxito en Guatemala y Honduras.

“Hay niños que vienen a comer aquí incluso cuatro veces al día.”
Estas palabras son de Pastora Sánchez, cocinera del Centro de desarrollo infantil de San Isidro, el cual está gestionado por nuestro socio Fundación ACOES. Desde su cocina, Pastora es testigo de una realidad que poca gente llega a conocer de primera mano: para muchos niños, las comidas que reciben en este centro son mucho más que simples alimentos.
“A veces, cuando no vienen aquí, en casa pasan hambre,” nos dice. “Es casi como si quisieran almacenar la comida en sus estómagos, mientras piensan que “si no como mañana, al menos hoy tengo comida en mi pancita.”
“Es casi como si quisieran guardar comida en sus estomaguitos, mientras piensan que “si mañana, no como, al menos ya llevo.” Pastora Sánchez, cocinera que trabaja en San Isidro, Honduras
Sus palabras reflejan la realidad a la que se enfrentan muchas familias en las comunidades donde trabajamos. Para estos niños, una comida es sinónimo de tranquilidad. Es el saber que hoy tendrán qué comer, y el sentirse protegidos al ver que alguien se preocupa por su ellos y por su bienestar.
Hay niños que llegan sin apenas haber desayunado. Otros saben que la comida que les dan en la escuela o en el centro educativo será la más completa que tendrán ese día. Esta es la razón por la que los programas de nutrición tanto de la escuela como de la comunidad hacen mucho más que luchar contra el hambre – crean las condiciones necesarias para que los niños puedan aprender, crecer y alcanzar su máximo potencial.
Trabajando juntos por la nutrición y el aprendizaje

Hacer frente a la inseguridad alimentaria requiere una acción conjunta. Esta es la razón por la cual Fabretto trabaja en colaboración con organizaciones y socios con los que comparte la creencia de que ningún niño debería luchar contra el hambre para poder aprender.
Uno de estos socios es Feed My Starving Children (Da de comer a mis niños con hambre), cuyo apoyo hace posible que las comidas MannaPack lleguen a comunidades en Guatemala y Honduras, fortaleciendo así programas de alimentación que benefician a miles de niños.
Gracias al compromiso de nuestros socios estratégicos, así como al apoyo de Feed My Starving Children y MannaPack, más de 2,8 millones de comidas escolares se repartieron en 2025 en comunidades que creen en el poder transformador de la educación.
Asimismo, más de 100,000 kilos de maíz se cultivaron para reforzar los programas escolares de nutrición, y asistir al bienestar y la resiliencia de miles de familias.
Todo esto fue posible gracias a una red de colaboración que une a comunidades, escuelas, organizaciones locales y socios internacionales en torno a un objetivo en común: crear oportunidades para que todo niño crezca, aprenda y se prepare para un futuro brillante.
Alimentar a niños significa educarlos

La educación y la nutrición están profundamente conectadas.
A un niño le es difícil concentrarse, participar y recordar lo que le enseñan si llega con hambre a la escuela. Cuando las necesidades básicas están cubiertas, los niños pueden dedicar toda su energía a aprender, descubrir y soñar sobre lo que les depara el futuro.
Cada comida que se sirve representa mucho más que un apoyo nutritivo. Es una inversión en el desarrollo de los niños y en el futuro de sus comunidades.
Dar de comer a niños significa también educarlos. Equivale a ayudarlos a llegar a la escuela con energía, confianza y libertad para enfocarse en sus sueños y no preocuparse por lo que luego va a comer.
Mirando hacia delante
En Fabretto, seguimos trabajando para garantizar que ningún niño se tenga que preocupar de tener que almacenar en su estómago comida para mañana.
Estamos reforzando alianzas, ampliando programas de alimentación escolar y apoyando a comunidades para que sus niños puedan crecer con la tranquilidad de saber que mañana también van a seguir recibiendo apoyo y cuidados.
Porque cuando alimentamos a un niño, también estamos alimentando sus oportunidades, su aprendizaje y su futuro.
Juntos, podemos ayudar a que más niños crezcan estando seguros que mañana habrá una comida esperándoles, una comunidad apoyándoles y oportunidades para seguir aprendiendo
Ayúdanos a proveer la próxima comida. Haz una donación ahora.
Video: la historia detrás del impacto
Las cifras ayudan a contar la historia, pero las voces de las personas que viven esta experiencia todos los días revelan su verdadero significado.
Pastora Sánchez ha visto con sus propios ojos cómo una comida representa mucho más que nutrición – puede significar seguridad, esperanza y la oportunidad de aprender.
Te invitamos a ver su historia y a descubrir cómo, junto con nuestros socios y la gente que nos apoya, estamos ayudando a niños para que crezcan, aprendan y construyan un futuro brillante.
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