25-5-26  |  Alianzas Historias de Éxito

Creciendo juntos, segunda parte: lo que ocurre cuando las organizaciones locales toman el timón

POR: Misty Lopez

Si no has leído la primera parte, empieza aquí con la historia de Elmer.

Creciendo juntos con la Comunidad Fabretto

La mejor labor de desarrollo no empieza con un plan que viene de fuera. Un cambio relevante comienza con la gente que ya sabe lo que su comunidad necesita. Ahí es donde Fabretto empieza.

Lo que ocurre cuando se comienza a crecer juntos

En 2025, por primera vez, Fabretto organizó un encuentro regional en el que participaron todas las organizaciones colaboradoras que integran la Comunidad Fabretto. Diez organizaciones. Treinta personas. Tres días juntos en el mismo lugar, aprendiendo unos de otros, afianzando la confianza mutua y haciendo la pregunta que muy pocas organizaciones de desarrollo se plantean:

¿Qué impacto se genera cuando crecemos juntos en lugar de separados?

La respuesta es sustancial.

Hacer que reine la confianza entre 12 organizaciones de dos países diferentes no es algo sencillo. Requiere tiempo, honestidad y la voluntad de estar dispuesto a cambiar escuchando y aprendiendo. Pero cuando esto ocurre, algo cambia.

Alejando Martínez, director ejecutivo de la Asociación BAYAN, lo explicó a la perfección al final del encuentro:

¨Es realmente emocionante escuchar las historias de
las organizaciones que han realizado una labor increíble
y conectarlas con lo que estamos haciendo.
Te hace ver que no estás solo,
y que cuando unimos fuerzas, podemos lograr
mucho más.
Juntos, podemos hacer mucho más¨
ALEJANDRO MARTÍNEZ,
DIRECTOR EJECUTIVO,
ASOCIACIÓN BAYAN

 

Esto es la Comunidad Fabretto.

12 socios. Dos países. Una misma visión.

En Honduras y Guatemala, la red de socios de la Comunidad Fabretto ha ido creciendo hasta alcanzar 12 socios en 2025. Estos socios son organizaciones independientes con un fuerte arraigo en sus comunidades, con su propio liderazgo y su propia experiencia. Cada una conoce su comunidad de una manera tal que ninguna organización proveniente del exterior jamás podría alcanzar. Cada una de ellas trabaja a diario, no porque Fabretto las envíe a estas comunidades, sino porque son de ahí.

El papel de Fabretto no es estar al frente. Nuestro papel es trabajar hombro con hombro: compartir metodologías, recursos y una red de colaboradores que multiplica lo que cada socio puede lograr a nivel individual.

“Creciendo juntos”, qué significa

Denis, director de Un Mundo, recuerda cuando Fabretto se puso en contacto con ellos por primera vez. Su equipo acababa de realizar una evaluación de necesidades, en que se identificaba el emprendimiento juvenil como una carencia clave en la zona del Río Cangrejal, en Honduras. Fabretto llegó justo en el momento justo, aportando conocimientos, herramientas y apoyo financiero para desarrollar un programa piloto que marcara el rumbo que este proyecto seguirá en los próximos años.

En 2025, esta alianza creó nuevas oportunidades para 9 jóvenes, apoyando el desarrollo de 7 nuevas ideas empresariales, entre las que se encuentran pequeñas empresas ganaderas, proyectos agrícolas y negocios con base en la comunidad construidos por jóvenes que nunca antes se habían visto a sí mismos como emprendedores. En Honduras, los programas de emprendimiento juvenil de Fabretto formaron a 165 jóvenes y apoyaron 28 negocios nuevos.

“La alianza entre Fabretto y Un Mundo llegó en el momento justo. Acabábamos de realizar una evaluación de las necesidades de nuestros programas e identificado el emprendimiento juvenil cómo una prioridad clave cuando Fabretto comenzó a colaborar con nosotros.

Ha sido una auténtica bendición, aportando conocimientos, herramientas y apoyo financiero para desarrollar un programa piloto que será decisivo a la hora de determinar cómo vamos a implementar y ampliar este programa en el futuro”

DENIS, DIRECTOR DE UN MUNDO, HONDURAS

Estas cifras no se deben a que Fabretto llegó de repente con un plan. Tienen lugar porque una organización local ya sabía lo que se necesitaba y encontró un socio que estaba dispuesto a escuchar.

Aprendiendo a medir el impacto

El primer encuentro regional de la Comunidad Fabretto reunió a 30 participantes de 10 organizaciones diferentes, los cuales durante tres días trabajaron juntos para desarrollar una destreza que a menudo se pasa por alto en el sector: medir e informar sobre el impacto social. No solo prestando atención a los resultados, sino también entendiendo y describiendo lo que de verdad cambia en la vida de las personas.

Pero algo más sucedió. A medida que las organizaciones iban presentando su labor, sus desafíos y sus métodos, una cuestión más amplia comenzó a perfilarse: ¿cómo podemos generar un impacto colectivo? No un impacto paralelo. No un impacto competitivo. Un impacto que crece y se multiplica porque las organizaciones eligen trabajar en equipo y crearlo juntos.

30 participantes. 10 organizaciones. 3 días.

Y algo se transformó. Se manifestó no solo en lo que la gente aprendió, sino en cómo se veían a sí mismos. No como organizaciones aisladas que estaban intentando hacer la mejor labor posible en zonas con escasos recursos, sino como parte de algo más grande. Una comunidad que comparte valores, desafíos y un compromiso con los niños y jóvenes a los que dedican su labor.

Por qué este modelo es importante

Las organizaciones que forman parte de la Comunidad Fabretto ya estaban realizando su labor en Guatemala y Honduras antes de que Fabretto llegara. El Programa de desarrollo de las Naciones Unidas, apoyándose en dos décadas de experiencia, ha documentado el papel fundamental que las organizaciones locales desempeñan en alcanzar y mantener los logros en materia de desarrollo de tal manera que las organizaciones que vienen de fuera no pueden replicar. Las comunidades que trabajan en encontrar soluciones a sus propios problemas tienen más posibilidades de mantenerlas, adaptarlas y ampliarlas a lo largo del tiempo.

El papel de Fabretto es servir como catalizador, no como sustituto. Potenciar lo que ya existe en estas zonas. Conectar a quienes, de otra manera, hubieran tenido que trabajar aislados.

Kevin Marinacci, director ejecutivo de la Fundación para niños Fabretto, hizo una reflexión sobre este papel en la carta con la que comienza nuestro informe anual de 2025: cómo y dónde la labor de Fabretto ha ido cambiando a lo largo de los años, pero cómo el compromiso de dar vida al espíritu del Padre Fabretto de trabajar mano a mano junto a las comunidades, no por encima de ellas, sigue siendo el mismo.

En 2025, más de 43.000 estudiantes recibieron apoyo en Guatemala y Honduras. Se formó a más de 370 maestros y personal de apoyo. Se sirvieron 2,8 millones de comidas escolares. Detrás de cada una de estas cifras hay una organización local colaboradora que lo hizo realidad allá donde se necesitaba.

Nadie crece solo.

Tú también eres parte de esto

La Comunidad Fabretto sigue creciendo. Nuevas organizaciones colaboradoras. Nuevos programas. Nuevas perspectivas de lo que se puede lograr cuando las organizaciones dejan de competir entre ellas y comienzan a trabajar en equipo.

Y nosotros acabamos de empezar. Este próximo agosto, Fabretto organizará el segundo encuentro de la Comunidad Fabretto – una nueva oportunidad para aprender, establecer contactos y consolidarnos como equipo. Estamos deseando compartir todo lo que surja de este encuentro.

Muchas gracias por crecer con nosotros.

No te olvides de leer el Informe anual de Fabretto 2025 para ver todo lo que tu ayuda ha hecho realidad.

 

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