11-9-25  |  Alianzas Nuestros Programas Viajes Voluntariado

Cuando una puerta se cierra…

POR: Concha Remón y Alberto Moreno

Un comienzo expectante

Aterrizamos en el aeropuerto de Comayagua con muchas expectativas y otras tantas dudas sobre cómo iba a desarrollarse nuestro viaje a Honduras para conocer de primera mano los proyectos que apoyamos desde Fabretto.

Desde el primer momento nos sentimos parte del equipo, rodeados de gente con los brazos abiertos y encantados de recibirnos y de compartir sus experiencias. Este aterrizaje suave constituía, sin duda, un buen comienzo de un viaje apasionante.

La visita a las comunidades rurales de Honduras en Marcala, Zamorano o Cantarranas nos permitió conocer la realidad educativa de los niños y jóvenes y cómo los proyectos de Fabretto están contribuyendo a cambiar su futuro.

La primera cosa que te llama la atención es la voluntad de los niños y jóvenes por aprender, su compromiso inequívoco con construir su futuro con su esfuerzo. Conocimos jóvenes que tardaban 2 e incluso 3 horas andando para acudir a la escuela, jóvenes que se habían desconectado de los estudios y que pasado el tiempo habían recuperado la pasión por aprender y volvían a recuperar su hoja de ruta educativa. Todo un ejemplo de coraje, de perseverancia y constancia.

El poder transformador de la educación

La ausencia de infraestructuras de transporte en estas zonas acentúa la situación de aislamiento. Las distancias en Honduras no se miden en Km se miden en horas de trayecto. De poco o nada nos sirve conocer que faltan 40 Km para llegar a nuestro destino, puesto que pueden ser desde 50 min hasta tres horas de camino.

La voluntad y el entusiasmo de los jóvenes por aprender, por seguir formándose, por convertirse en referentes de sus comunidades constituyen un factor de cambio de la sociedad hondureña. Pudimos comprobar cómo estos jóvenes se han convertido en líderes de la comunidad, generando externalidades sobre el resto de las personas de su entorno. Cosas que aprenden en la escuela tienen aplicación directa sobre sus familias y vecinos.

Los huertos escolares donde los estudiantes aprenden nuevas técnicas de cultivo y la introducción de nuevos vegetales están permitiendo maximizar la productividad de los cultivos y la introducción de nuevos cultivos como el chile, el tomate o el repollo, complementando la dieta monocolor de maíz y frijoles. 

El segundo factor que nos sorprende es la pasión que ponen los profesores y colaboradores que suple la falta de medios materiales. La relación entre los alumnos y profesores excede el plano meramente formativo y se parece más a una mentorización, donde el profesor es un referente, un amigo, un compañero que acompaña al joven en su proceso educativo.

 

Contrastes entre lo rural y lo urbano 

Después de visitar varias comunidades rurales, nuestro periplo hondureño nos llevó a Tegucigalpa, Tegus, como es comúnmente denominada por sus moradores, que supuso un choque con una dura realidad, nada que ver con lo que vimos en las zonas más rurales.

La precariedad de las viviendas, la deficiencia alimentaria y la falta de estimulación temprana son factores que han provocado serios problemas de aprendizaje entre los más pequeños.

Miles de personas migran de las áreas rurales a la gran ciudad con la esperanza de una vida mejor y se encuentran un entorno urbano inhóspito y hostil, ruidoso y sobrepoblado muy lejos de la tranquilidad de la Honduras rural.

Es aquí donde más se aprecian las necesidades y donde más recursos hacen falta para lidiar con la falta de una educación de calidad o para cubrir las necesidades nutricionales más básicas.

Cada una de las escuelas que visitamos constituye un oasis dentro de un caos sistémico, un remanso de paz, donde los niños y jóvenes pueden jugar, aprender y alimentarse, rodeados de profesores y colaboradores que ponen todo su empeño en generar un clima propicio para que estos niños y jóvenes puedan crecer y madurar, ajenos al entorno que les rodea.

Quedamos especialmente impactados por los resultados del proyecto Sinergias focalizado en la educación especial para los niños y adolescentes con algún tipo de discapacidad. Tuvimos la oportunidad de comprobar que los desvelos de las psicólogas, profesoras y colaboradoras daban sus frutos y nos reportaban los avances de los niños y jóvenes. Queda mucho por hacer, pero reconforta ver que los proyectos tienen resultados tangibles y que la atención dispensada a los menores está redundando en su desarrollo personal. 

Renacer desde la adversidad

Cuando a principios de 2022 recibimos el mazazo de que teníamos que salir a la carrera de Nicaragua (eso da para otro post, no nos extenderemos aquí), tuvimos que reinventarnos y buscar otras asociaciones con las que aliarnos para seguir llevando a cabo nuestra misión de educar y alimentar a los niños y jóvenes desfavorecidos en Centroamérica.

La alianza de Fabretto con organizaciones tan potentes en Honduras como ACOES, E2E o Bayan nos ha permitido extender nuestro ámbito de actuación a otros colectivos, a otras modalidades de colaboración que sin duda nos han hecho más grandes.

Nunca podremos decir aquello de que “no hay mal que por bien no venga”, pero claramente cuando se nos cerraron las puertas en Nicaragua en 2022, no éramos capaces de vislumbrar que se abrían otras oportunidades, otras ventanas, para llevar a cabo nuestra misión con una política de alianzas muy robustas.

El balance del viaje a Honduras ha sido muy positivo, nos ha permitido conocer de primera mano lo que estamos haciendo, constatar que vamos por el buen camino y, sobre todo, identificar cuáles son las necesidades pendientes, los proyectos que podemos acometer a partir de ahora.

Sin duda, nos llevamos mucho más que lo que dejamos, es la contradicción del voluntario, que siempre parte con la idea de todo lo que va a hacer y cuando vuelve se da cuenta que se lleva en la mochila un montón de experiencias, de nuevas personas que ha conocido y de todo el cariño que ha recibido de cuantos le han rodeado.

Esta pequeña aventura ha sido un chute de adrenalina en vena que ha reforzado nuestro compromiso con Fabretto, nuestras ganas de seguir colaborando con este proyecto. El viaje no hubiera sido lo mismo sin la inestimable compañía de nuestra directora, Silvia Larumbe, siempre pendiente de que todo saliera a la perfección.

Ya estamos contando el tiempo para nuestro próximo viaje a Centroamérica. Tic, tac, tic, tac, tic, tac 😊

 

Concha y Alberto son amigos de Fabretto desde hace 26 años. Se han mantenido activos y comprometidos con nuestra causa y, además, forman parte del patronato de la Fundación en España.

Suscríbete a nuestro boletín

Lorem ipsum dolor sit amet.

Contacto

Estados Unidos +1 (703) 525-8716

España +34 616 60 99 53