10-3-26 | Alianzas Logros Nuestros Programas Viajes
Un largo camino hacia una pequeña escuela entre las nubes
Llevó dos horas llegar a la comunidad de Nimlah’akok en Alta Verapaz, Guatemala, por un largo camino de tierra. El camión debió escalar altas montañas y pasar por bosques de nubes hasta que, por fin, apareció una pequeña escuela, escondida entre los árboles.
Para muchos de los estudiantes de CaTec en esta escuela, el camino es incluso más largo. Algunos deben caminar horas desde sus pueblos, mientras que otros duermen en las literas de la escuela para poder ir a clase al día siguiente.
Vinimos a visitar a nuestro socio de impacto Xch’ool Ixim (Corazón de Maíz), una organización maya q’eqchi’ que ha dedicado décadas a mejorar el acceso a la educación en comunidades rurales. Juntos, estamos implementando CaTec, el programa de formación técnica para jóvenes de Fabretto, creando así espacios donde los jóvenes de zonas rurales puedan aprender, liderar e imaginar nuevas posibilidades cimentadas en su propia cultura y tierra.

Formándose en lugares con raíces profundas
Los estudiantes de CaTec que conocimos estaban estudiando primero básico (7º grado), un grupo de muchachos y muchachas vibrante, de voz apacible, y muy inteligentes. Ese día, la clase tenía lugar en el huerto de la escuela. Entre filas de zanahorias, coles, cilantro, chiles e hierbabuena, nos mostraron con orgullo lo que estaban cultivando.
CaTec es un programa de aprendizaje práctico. Los jóvenes no solo leen sobre agricultura en un libro de texto, si no que ponen en práctica lo que aprenden en los huertos de sus escuelas y en los terrenos de cultivo de sus familias. Junto a maestros como Ismael, exploran qué hacer para que el suelo sea fértil, porqué las semillas se comportan de manera diferente según donde se planten, y el papel que desempeñan tanto el agua, como el clima y el cuidado de la tierra.
Después visitamos el hogar de algunos de estos estudiantes. Los padres y los muchachos nos mostraron sus huertos, indicando donde habían aplicado las técnicas aprendidas en clase. Se podía ver lo orgullosos que estaban en el modo en que acariciaban las plantas, y en cómo decían “esto lo sembramos juntos”.

“Quiero seguir aprendiendo”
Entre visitas a huertos y salas de computación, los estudiantes nos hablaron de lo que les gustaría seguir aprendiendo.
“Más sobre qué hace fértil al suelo”.
“Sobre las aves de patio, las gallinas las vamos a estudiar el próximo año”.
“Sobre emprendimiento”.
CaTec no se limita a los cultivos. A través de módulos como gestión integral de explotaciones agrícolas, emprendimiento juvenil y cría de animales, los estudiantes desarrollan destrezas comunicativas, razonamiento lógico y fe en sí mismos.
Pudimos observar la confianza que tenían en su maestro, Ismael, en la manera en que le miraban con admiración, en cómo reían con él, en la forma en que le escuchaban. Aquí el aprendizaje no es abstracto. Es una relación entre estudiantes y maestros, entre la escuela y la comunidad, entre los conocimientos tradicionales y las nuevas herramientas.

Una graduación llena de luz
En día de la graduación, la gente empezó a llegar a la escuela a las seis de la mañana. Madres, hermanas, tías y abuelas se dirigieron a la cocina para preparar para todos sopa de pollo y arroz con tamalitos. Los miembros de la comunidad barrieron las aulas y pasillos, colocaron las sillas y terminaron de decorar el escenario.
El equipo de Fabretto había dormido la noche anterior en la escuela para no perderse nada. Este día era especial. Esta era la primera graduación del programa CaTec en Guatemala, prueba de lo que es posible lograr cuando a los jóvenes de comunidades rurales se les dedica apoyo, educadores locales comprometidos, y un aprendizaje que está conectado directamente a su vida y a sus comunidades. Abría un nuevo capítulo en nuestra labor en Guatemala, uno donde la celebración, el liderazgo y las oportunidades están creciendo gracias al trabajo en equipo con nuestros socios de impacto.
Los padres y madres recibieron a sus hijos con abrazos y flores, susurrando palabras que no necesitábamos entender: “estoy orgullosa de ti”. Su orgullo inundaba la sala como si fuera una luz. Durante la graduación de este primer grupo de estudiantes de CaTec en Guatemala, se podía sentir el comienzo de algo que era mucho más grande que solo una ceremonia.

Luz que atraviesa fronteras
Nuestra campaña de fin de curso, Light Across Borders (Luz que atraviesa fronteras), es un reflejo de este tipo de luz, serena y sólida. Se refiere a lo que ocurre cuando la gente de distintos países, los líderes de la comunidad maya q’eqchi’, los maestros rurales, los jóvenes y las personas que ofrecen su apoyo desde todos los rincones del mundo, creen firmemente que todos los niños tienen derecho a la recibir una educación.
En Nimlah’akok, esa luz era como rayos que iluminan un oscuro camino de montaña, el brillo de una sala de computación en una escuela rural, o la radiante sonrisa de un estudiante al mostrar su diploma. En otros lugares, es como una vela sobre la mesa de una cocina, encendida por alguien que cree que la cooperación global y la educación rural son realmente relevantes.
CaTec es una de las formas en que esta luz atraviesa fronteras: desde la decisión de una persona de dar un donativo, a un socio como Xch’ool Ixim, o a un aula donde un joven siente que sus sueños se pueden hacer realidad.
Esta temporada, a la vez que las luces se ponen en los árboles y en las casas las velas ofrecen su cálida luz, te invitamos a que ayudes para que esta luz continue brillando – en Nimlah’akok, en Guatemala y en las comunidades rurales de América Central.
Tu regalo de luz lo puedes hacer aquí.
Blog traducido al español por María Cantarín.



